Después de leer Mind for Numbers de Bárbara Oakley creo que todo lo que me han enseñado en cuanto a técnicas y metodologías para hacer más eficiente el aprendizaje de materias es muy aplicable a otros aspectos de la vida.
Re-memorización, conceptualización en bloques, enlazado de conceptos o auto-exámenes son algunos de los muchos consejos de este libro, del que recomiendo su lectura a cualquiera sea estudiante, lo haya sido o quiera simplemente aprender a mejorar su propio proceso de aprendizaje de cosas nuevas.
Modo concentrado y esfuerzo fuerte vs modo difuso y descanso
En el estudio es muy importante entrar en el modo concentrado de nuestro cerebro, en ese modo en que ponemos todo nuestro esfuerzo en una única tarea que supone ir más allá de nuestro conocimiento previo, de nuestras intuiciones y de todo lo que nos resulta sencillo procesar. En este modo, nuestro cerebro funciona a toda máquina y busca establecer nuevos patrones, desarrollar nuevas conexiones y abstraer ideas de una manera consciente.
Salvador Dalí solía encontrar la inspiración durmiéndose en un sillón con una campanilla. Cuando se dormía del todo, la campanilla caía y le despertaba. Era su modo difuso.
Pero existe otro modo en el que nuestro cerebro puede funcionar, el modo difuso. Este modo se activa cuando dejamos de estar concentrados, cuando realizamos tareas anodinas, cuando estamos relajados o cuando nos dejamos llevar por la imaginación. Al contrario de lo que se pueda pensar, en este modo el cerebro también está trabajando.
Combinar ambos modos, concentrado y difuso, a la hora de enfrentarse al estudio o a un problema es esencial.
En el modo difuso, el cerebro puede crear conexiones entre piezas de nuestra memoria y conocimiento que no imaginamos, puede atacar conceptos complicados con nuevas ideas que, en modo concentrado, resultarían difíciles de atacar. ¿Cómo entrar en el modo difuso? Puedes hacerlo meditando, relajándote en el sofá sin ninguna interacción, dando un alegre paseo, construyendo cosas con piezas de LEGO, etc
Enfréntate a lo desagradable al principio
Las fuerzas y la concentración tienden a disminuir, nuestro cuerpo y nuestro cerebro son máquinas que requieren una energía que acaba bajando. Así que un gran consejo es afrontar los problemas más complicados en primer lugar, cuando las fuerzas están intactas y estás en la cúspide de tu concentración.
También es importante gestionar los tiempos, si te atascas en un problema es bueno dejarlo temporalmente a un lado, tomar perspectiva – entrar en el modo difuso de nuestro cerebro – y retomarlo para afrontarlo de nuevo.
Pregunta, pregunta…y busca analogías más simples
Nadie nace aprendido, en ninguno de los aspectos de la vida. Perderle el miedo a preguntar, aunque nos parezca algo muy obvio, es un paso enorme para abrir la mente a todo nuevo conocimiento.
A menudo buscamos la complejidad de forma innata y habitualmente la solución se encuentra en la simpleza.
Esto sirve para cualquier conocimiento práctico pero también para la gestión de emociones, ante cualquier conflicto preguntar puede ser la clave para des-entramarlo y solucionarlo.
Visualiza el producto y no el proceso: y no olvides el Plan B
Uno de los mejores consejos que, a mi modo de ver, ofrece este libro es el de visualizar el producto y no el proceso. Alcanzar nuestros objetivos puede parecer muy complicado, la lista de pasos y dependencias puede ser enorme. Centralizarnos única y exclusivamente en esos pasos puede bloquearnos y hacernos perder la perspectiva de lo que perseguimos. Es importante tener siempre el mente el objetivo que perseguimos.
También resalta la importancia de pelear por el plan principal sin olvidar que existe un plan B. A menudo, a la hora de buscar un objetivo podemos sentir miedo y pánico ante la posibilidad de no lograrlo. Es esencial recordar que existen alternativas y otros objetivos que pueden sernos útiles, no para perseguirlos pero sí para guardarlos como un pequeño colchón.
Para finalizar, recuerdo de nuevo la famosa ley que es aplicable a casi todo:
La señora Fortuna favorece a quien lo intenta
Ley de la Serendipia
Bola de pelo extra: Mind for Numbers de Bárbara Oakley
Photo by Aaron Burden on Unsplash


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